Compras IN-necesarias
A veces uno comete el error de refugiarse en las compras. Y es que nadie me puede negar que no ha caído mirando absorto una vitrina que nos ofrece cosas maravillosas, descuentos, brillo y glamour.
No solo nosotras, las mujeres, somos las que se nos apodera el fantasma de las compras. Los hombres también demuestran su ser oculto cuando invaden las tiendas en busca de nueva ropa que lucir. Pero ambos sexos debemos de admitir que somos unos empedernidos e impulsivos compradores de cosas que solo nos durarán un par de semanas en nuestro closet, nuestro cuerpo o nuestra casa, al final todo termina arrimado y escondido en un recóndito lugar de nuestra casa, esperando ser amado de nuevo.
No solo nosotras, las mujeres, somos las que se nos apodera el fantasma de las compras. Los hombres también demuestran su ser oculto cuando invaden las tiendas en busca de nueva ropa que lucir. Pero ambos sexos debemos de admitir que somos unos empedernidos e impulsivos compradores de cosas que solo nos durarán un par de semanas en nuestro closet, nuestro cuerpo o nuestra casa, al final todo termina arrimado y escondido en un recóndito lugar de nuestra casa, esperando ser amado de nuevo.